4. Memorias Frecuentes
Antes de comenzar cabe aclarar que no voy a incluir referencias a familiares, a pesar de su relevancia. Soy una persona que valora su privacidad y la de los demás. Me es un grave fastidio encontrar a alguien hablando sobre mis hábitos, gustos o inclusive logros. Como tal, es mi preferencia respetar la privacidad de otros cuando no viene al caso o cuando sería altamente indiscreto.
He pasado mucho tiempo con un psicólogo simulado. Es decir, una manifestación imaginaria de una entidad objetiva que provee de observaciones a través de preguntas. Shodai tenía la capacidad de presentar diferentes mentalidades y perspectivas a la vez para obtener introspecciones de mayor calidad, así que no es de sorprender que se haya dado tal hecho naturalmente. Durante el proceso y discusión, me di cuenta de que mis memorias típicas son negativas, de hechos importantes que marcaron mi vida, aunque sea solamente dentro de la ilusión de la identidad continua. Es un bagaje bastante inconveniente que me impide ejercer mis capacidades y comprometerme con las actividades que más disfruto.
He escuchado hasta el hartazgo la ignorante y fastidiosa perspectiva de decir que ‘las cosas ya pasaron’ y ‘el dejarlo ir.’ No se trata de que sean directivas negativas, sin embargo ignoran hechos importantes para la mentes, ignoran cosas que son, claramente, cicatrices emocionales. Similares a las físicas, no simplemente se curan y son de hecho problemáticas cuando no se lidia con las mismas. Es para mi sorprendente lo que una mente ignorante con respecto al funcionamiento de las mentes y emociones humanas puede llegar a proponer, cosas verdaderamente fuera de contexto y de lugar. Es la estereotipada postura de quien menos sabe, más certeza tiene de que se encuentra en lo correcto.
Es prudente comenzar con mi primera de mis memorias frecuentes, cabe decir que no son felices, en realidad no recuerdo la última vez que aleatoriamente tuve memorias felices, las puedo buscar, causar, pero no aparecen por su cuenta. Es complicado funcionar así. Mi primera memoria es en kinder o jardín de niños. Recuerdo muy bien que se organiza una pijamada, pero a mí no me invitaron. En el momento no me afectó mucho, ni siquiera ahora me evoca emociones, pero se me quedó grabado con bastante claridad. Eso debería establecer el tono de las siguientes memorias, no son necesariamente sucesos de alta importancia emocional pero si de implicaciones importantes. Quedó grabado en la memoria que el no entender por qué no estaba incluido, aunque fuera juego simplemente lo encontré como una inconsistencia mayor.
Mi siguiente memoria, posiblemente es en 3ro de primaria. Recuerdo el haber sido cambiado de salón por alguna razón irrelevante, quizá logística por el número de personas en las clases. Fui terriblemente recibido en el nuevo salón, inclusive acabé sentado lejos de los demás. No puedo decir que mi conducta fuera buena en el salón de clases en tal tiempo, siempre estaba distraído y ocupado en algo más. A falta de quien supiese cómo captar mi interés, pues por tal edad no puedo ni debo tomar responsabilidad, posiblemente acababa siendo una molestia, aunque sinceramente para mi era una molestia estar ahí, encerrado, habiendo terminado con tareas y cuestionarios sin nada que hacer y se me pedía silencio o incluso borrar el progreso que hubiese adelantado. De hecho, recuerdo muy bien el comentario de una profesora en alguna clase, me dijo que antes yo terminaba los trabajos y luego me ponía a hacer ruido y ahora ni hacia los trabajos ni tampoco ruido. Como deteste esa tendencia y como me sigue desagradando. Esa tendencia a criticar a otra persona con algo que parece una observación, pero que ignora por completo sus procesos internos. Esperando un comportamiento perfecto, algo que ni ellos mismos pueden dar. Obviamente no iba a completar los trabajos, si ante el aburrimiento que seguía había un castigo por distraerme o hacer ruido. No había premios, solo castigos, un condicionamiento clásico negativo. En otra ocasión una maestra me acusó de hacer trampa por haber terminado una división completamente mental en vez de haberlo redactado en papel, ya que ella misma no podía hacerlo. Malditos gorilas pelados, con cerebro de la edad de piedra, gente que piensa que ellos mismos son el límite y el ideal de las capacidades humanas. Debe quedar claro que estas cosas me suceden con frecuencia, tiendo a toparme con la prepotencia e ignorancia de los demás seguido. A veces me sorprendo de lo paciente que soy, especialmente con lo enojado que he llegado a estar, nunca he violentado a otra persona más allá de una riña infantil. Que desgastante es estar siempre conteniendome.
Mi siguiente memoria es también en primaria, es de hecho un 14 de febrero. Recuerdo que la fecha siempre llegaba con altas expectativas para mi persona. Recuerdo querer dar y recibir dulces. Recuerdo haberle pedido a alguien que jugara conmigo a las traes. Fue un buen día. Al día siguiente le pedí a la misma persona jugar conmigo pero no aceptó, quizá se le acabó el buen humor. Fue extraño que mi única interacción con tal persona fuera esa, nunca ocurrió una conversación fuera de ello. Me dejó en grave incertidumbre sobre la toma de decisiones y forma en la que funcionan las amistades en los seres humanos, especialmente por mi inhabilidad a formar una duradera.
Escribir este texto es mucho menos entretenido que contar las historias que incluyen a mi familia y su particular toma de decisiones. Hay cosas que dejan más afectado a una persona, cosas que quizás no se dejan de vivir, pues tienen múltiples representaciones con diversas intensidades. Tenía pensado escribir mucho más pero quizás es mejor entrar a la fase de análisis. Creo que es fundamental comprender estas memorias frecuentes para determinar la naturaleza del problema que representan todas, aun las que no se mencionan. Es un fenómeno particularmente curioso el tener memorias grabadas con mucha claridad que no evocan grandes respuestas emocionales, la memoria humana no funciona de esa manera sino por medio de intensidad del efecto sobre una persona. Ni siquiera puedo recordar la emoción que me evocan cada una a detalle, cuando hay otras cosas que sí puedo recordar meticulosamente. Así que si el efecto no es emocional debo buscar alguna otra fuente que las mantenga ahí, especialmente alguna razón por las que se vean revividas sin esfuerzo.
Una posibilidad es que mi mente inconsciente quiera decirme algo con ello, vinculando las cosas en común que tiene cada uno, quizás pueda comenzar por detallar eso primero. Es posible notar una experiencia generalizada y específica de rechazo social, cosa que puede afectar a cualquiera, sin embargo la falta de reacción emocional ante ello implica una independencia temprana de lo social, lo cual es infactible o un sistema de sociabilidad truncado. Hay una grave notoriedad de una alienación y un mal entendimiento, una posición acusatoria por diferencias de personalidad y de inteligencia, por falta de acatar normativas sociales. El tema afecta y predispone cognitivamente. En retrospectiva llego a considerar que se plantea una diferencia irreconciliable, no necesariamente positiva. Sin embargo, con estas pocas memorias no se puede llegar a nada conclusivo.
Quizá es importante explorar mis primeras relaciones cercanas, como mis mejores amigos, mis primeras parejas y amistades importantes. Creo recordar la traición de mis primeros dos mejores amigos. La primera, en primaria, fue implicita y la segunda, en secundaria fue explícita. Fue implicita por que simplemente sucedió por abandono y negligencia, no ocurrió nada notorio en realidad, la historia siempre se trataba de yo persiguiendo a alguien más, ahora que lo pienso esa ha sido una tendencia más presente de lo que había considerado con anterioridad, aunque a últimas fechas me he desinteresado de ello, mis relaciones sociales típicamente precisan de que yo les de mantenimiento una y otra vez, de otra manera simplemente hay silencio. Recuerdo que mi primer mejor amigo simplemente desapareció de mi vida, sin dejar rastro, sin buscarme ni recordarme, por lo menos no que me lo hiciera saber. Recuerdo que mi segundo mejor amigo simplemente decidió que era mejor juntarse con otra persona que conmigo y dejamos de tener conversaciones. Ahora que lo pienso, ambos prefirieron estar con alguien más, pero la manera en la que me lo hicieron saber fue muy distinta. Es una condena a no ser deseado. Jamás aprobaré la conducta con violencia innecesaria o injustificada, pero debo decir que comprendo a la perfección a los estudiantes que llevan rifles a la escuela y terminan con vidas de otros o con la suya propia. Es responsabilidad de la sociedad cuidar de la salud mental de todos los miembros, estén integrados o no con sus grupos. Solamente un sociópata se preguntaría sin poder llegar a una buena respuesta: ¿Por qué deberían esforzarse por alguien que está al margen?
Ah sí, debería también recordar a mi primera mejor amiga. Que ser más repugnante, que solamente se asociaba conmigo por conveniencia y a la primera oportunidad de deshacerse de mí y de encontrarse a otra persona la tomó, expresando explícitamente su desprecio por mi persona a pesar de que jamás le trate mal ni fuera de lugar. Afortunadamente mi paciencia siempre ha sido más grande que mi enojo, no comprendo de donde sale ya que nadie me la enseño. La gente se decía ser ‘paciente’ conmigo por mi ‘mal’ comportamiento, nunca tuve tendencias violentas ni criminales, mas que nada llegaba a ser desordenado. Que imagen mas inflada de sí mismos tiene la cultura latinoamericana.
Recordando a detalle, la gente me ha quedado mal muy seguido. Las veces que naturalmente he quedado mal yo las he resentido gravemente y me he sentido muy culpable de ello. He arruinado un mínimo de relaciones sociales a mi alrededor y me acompaña un sentido de precaución debido a ello. Ni siquiera he hecho algo drástico, mis fallas han sido… hablar de más, ser inapropiado o grosero y a veces ser evasivo, nunca fui perdonado por ello. No se me perdona, es simple.
Nunca me he dedicado a pensar en vengarme. Quizá cruce un pensamiento impulsivo pero en realidad no es algo que me interesa. Lo que me interesa es que esta insensatez se detenga. Estoy muy cansado.
Me gustaría resolver mis pendientes cognitivos con estas memorias para que dejen de aparecer. Hasta el momento había considerado que simplemente eran pérdidas de tiempo pero quizás subestime la importancia de verlos como indicadores de problemas reales que se repiten a distintas intensidades. ¿Como superar memorias así cuando los eventos siguen sucediendo, aunque fuera con diferentes personas y de diferentes maneras? Uno vive rodeado de pestilencia por estas tierras.
Tengo confianza de que podré resolver el problema, pero necesito tiempo y a mis facultades mentales en su más alta forma de funcionamiento. No se trata simplemente de olvidar, ni de reclamar… se trata de no aceptar tales comportamientos en la vida de uno, ni hacia uno ni de uno mismo.
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