5. Un agradecimiento
Cualquiera que me haya seguido en el blog sabrá que muchos de los temas de los que hablo no se caracterizan por ser animados, sino por representar emociones que han quedado reprimidas, desplazadas o inclusive aquellas que siguen activas y que no necesariamente traen bienestar consigo. Muchas veces he sido altamente crítico de la cultura, de mis experiencias y de la naturaleza humana. Sin embargo hoy he traído una creación distinta, algo que raras veces puede experimentar desde el ámbito social y que cabe hacerse notar, pues no siento, ni veo, mis cicatrices en tales contextos, ni me siento cansado, ni harto, ni desgastado, no hay indignación ni tampoco un sentimiento de retribución necesario. Por ende, es algo ajeno a mi persona durante la mayoría de mi vida.
Lo cierto es que mucha gente en su ‘infinita sabiduría’ ha intentado ayudarme sin prestar atención y ha causado exactamente lo opuesto. Un mar de estrés por su negligencia. Uno debe medirse a sí mismo y a sus métodos en base no a las intenciones, o por lo menos eso solamente por sus intenciones sino por lo que trae también, por sus resultados y por la experiencia que fue el proceso. De la misma manera que cada quien es competente en algo, es incompetente en otra cosa y es preciso reconocer en que, para no terminar dañando a los demas ni desperdiciando nuestro tiempo.
Hoy, tengo lo opuesto para compartir. Tengo la ayuda desinteresada de una cantidad numerosa pero limitada de personas que han sido fundamentales en mi proceso de superar los malestares cognitivos que acosan a cualquier ser humano. No sería justo decir que esto solamente es un agradecimiento, en muchos sentidos es también una carta de amor, no del pasional sino del sentimental, de vínculos genuinos con otras personas. Este grupo de personas tiene poco en común, es decir, no es homogéneo, cada quien a su tiempo y forma ha podido contribuir a mi salud mental de manera que ningún tratamiento psicológico ni tradición milenaria podría. Por qué las ideas, los conceptos, teorías, los números y algoritmos no son un reemplazo para la autenticidad sino que operan a la par con la misma y es igual de precisa para que cualquiera logre salir de dificultades personales.
Mis experiencias sociales con estas personas contrastan con las que he tenido con el resto del mundo, no digo que sean perfectas ni que tengan que serlo, pero fundamentalmente me han tratado bien. Me han tratado con respeto, con decencia. No con reverencia necesariamente ni mucho menos sumisión, sino con entendimiento y reciprocidad. Es decir, me han tratado como siento que merezco y a su vez espero haber siempre tratado a tales personas con la decencia que siempre se han merecido. Pues ustedes nunca me han exigido dar algo que no me interesa, ni que esta mas alla de mis capacidades. Ustedes se han alejado de imponer ambientes y hábitos que van en contra de mi persona. Ustedes han respetado opiniones diferentes y han accedido a compartirlas y discutirlas sin agresión, sin amenaza. Ustedes me dan esperanza y razón para escribir. Me lean o no, lo importante es que se que si logro un cambio se a quien me gustaría beneficiar y también como. Han mostrado criterio, cuidado, dedicación y compromiso a salir adelante, juntos o separados. No voy a decir nombres, además de ser innecesario y en combinación con que me gusta respetar la privacidad de los demás, algunos sabrán quienes son y otros simplemente tienen que entender que estoy agradecido por su existencia y por cada momento que hemos compartido. Pues las pocas memorias buenas que tengo, las tengo con ustedes. Algunas de estas personas ya no están vivas, otras ni siquiera las he podido ver más de una vez, aun otras ni las he conocido en vivo, en directo. Con pocas puedo convivir seguido.
Evidentemente me habría gustado compartir más de mi juventud con ustedes, pero ya no hay tiempo para eso. Ahora, todos tenemos cosas que hacer y un futuro por el cual luchar, uno para nosotros mismos y para la gente que apreciamos. Pero no se equivoquen, aun nuestros pocos momentos juntos hacen que valga la pena el camino entero, pasado y futuro.
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