3. La vuelta equivocada

Ha pasado un tiempo desde mi última anotación. Algunos proyectos están en pausa y he querido desarrollar con sencillez mi vida por algunos meses. He conseguido salir de muchos problemas y en algunos otros sigo atorado. Nada importante en realidad, tormentas en una taza de té. Evidentemente esa es la parte racional del asunto, emocionalmente la experiencia es bastante más estresante, pero no pierdo el centro de reconocer que en realidad no hay una necesidad cósmica por que las cosas estén bien, ademas buscar la perfección es no solamente imposible sino antinatural, indeseable, imaginario, es una fantasía subjetiva. 


Habiendo dicho eso y reconociendo mi vida en pausa, me he tomado el tiempo de explorar algunas cosas que comúnmente vive el latinoamericano, como es la violencia emocional y física por parte de otras personas, especialmente del círculo interno. Quizás no solamente he explorado la del latinoamericano, he estado siguiendo a detalle el conflicto Rusia-Ucrania, el terrorismo intelectual estadounidense, la incompetencia nacional europea, el egocentrismo e incesante propaganda china, el interminable conflicto judio-musulman y la inconsistencia de los paises del medio oriente. Cada uno tiene sus detalles, sus horrores y sus vergüenzas. La gente en verdad ha pasado demasiado tiempo torturada por sus respectivas culturas y de ahí proceden a propagarlas. Me dan asco sus ideas. Por eso tiendo a evitar a la gente y a no asociarme con la mayoría de las personas, o en un mínimo necesario, lo suficiente como para raspar con el suelo de las expectativas sociales y salir de ahí antes de que saquen su tormenta de porqueria. Me molesta no solamente su ruido, las incesantes vibraciones en el aire, sino también su ruido ideológico, son una peste que se merece el gobierno que tiene. A la vez, no es su culpa, no eligieron en donde nacer, ni los padres, ni la cultura. Ni siquiera puedo atribuir responsabilidad a aquellos que ya tienen ‘elección’ pues a qué edad comenzó tal y además, ¿hasta qué punto las ideas plantadas a temprana edad intervienen previo al raciocinio? Es un problema muy complicado y por ello he decidido no involucrarme en gran medida, solamente lidio con gente selecta que disfruta genuinamente de mi compañía y a su vez tienen los… beneficios cognitivos de mi perspectiva, quienes lo viven saben de lo que hablo, pues yo también me veo beneficiado, en gran parte a la eternamente importante salud mental, cosa que nunca se puede subestimar. 


El párrafo anterior es un resumen y un revoltijo de los últimos meses de silencio. Han pasado rápido. La vida se va viviendo y el futuro se va formando día a día y en ese sentido más allá de mi carrera y círculo social cercano no he construido mucho, aun en eso no he construido más allá de lo que la inercia del mundo cede. La verdad es que podría haber hecho muchísimo más con el tiempo que tengo en mis manos, pero me detuve. Hace tiempo decidí comenzar a hacer las cosas por motivación personal y no más por un sentimiento desgastante de obligación, una persecución día y noche por ser eficiente. Evidentemente lo que hacía no estaba mal y si lo disfrutaba, pero no quería sentirme a prisas a cada momento, quería mantener mi productividad pero deshacerme de esa presión innecesaria. Lo logré, a medias… me deshice de la presión y también en buena parte de la productividad. Una espada de doble filo, término mal aplicado considerando la utilidad del arma y el poco peligro real de la multidireccionalidad de su filo, pero tiene algún sentido. Quizás, más que hacer nada, sería apropiado decir que he estado trabajando en mi mismo y he logrado esa meta en gran medida, además de que he aprendido varias cosas sobre las relaciones humanas. Hasta la fecha la intención de producir más no ha vuelto, ni se ha generado de ninguna manera. Disfruto mi carrera y los problemas que resuelvo, más bien la gente me dice que me tome las cosas con calma, eso de terminar varios deberes en menos de la mitad del tiempo establecido es malo por contraste al grupo, además de que no me pagan por tarea completada, sino por la calidad de mi trabajo. Pero aun asi no me veo apasionado por posibles proyectos ni por posibilidades presentes, estoy en un limbo fuera de resolver problemas, un limbo que se ha extendido demasiado. Entonces, he optado por realizar una intervención con el proceso de ‘progresar de acuerdo a motivación.’ La motivación nace de quien uno es, de lo que uno disfruta y de lo que espera que el mundo pueda ser en función de nuestros esfuerzos. Dentro de mi proceso, hay dos mitades que al parecer han causado un escenario indeseable.


Decía Shodai que debemos actuar en conocimiento completo de que nuestras acciones son irrelevantes en una escala universal, pero con la convicción de quien sabe que el universo entero depende de uno mismo. Esas dos partes se ven reflejadas en uno mismo, en nuestro entendimiento de lo que es una persona. Por una parte, comprendo que mis acciones no son importantes en una escala universal ni en un multiverso probabilístico. Soy una instancia recurrente cuando suficiente información se acumula en cierto orden, nada más y nada menos. Trascendente en muchos sentidos, los detalles específicos de memorias y especies son irrelevantes, lo que importa es el significado cumulativo. Ahí tenemos la aceptación interna de ‘las acciones no importan en una escala universal.’ Sin embargo, queda pendiente la parte interesante, la que trae significado a la vida y a la gente que nos rodea. Con las primeras ideas, no es de sorprender que simplemente cualquier decisión sea inconsecuente, pero debe haber ideas que sostengan el contraste también. Sin embargo, aquí es donde, en mi esfuerzo por evitar idioteces como el egocentrismo y la megalomanía, además que va junto con mi agenda de tener un perfil bajo, he dado una vuelta equivocada. Es decir, la falacia de reconocerme como cualquier otro ser humano, como cualquier otra persona que va por la calle y simplemente sigue con su vida. ¿En qué parte de esa autoimagen encontramos una convicción total por mis propias acciones? En ninguna, es una visión totalmente normal y quizá algo humilde de mi mismo, no tiene nada de especial. Es una autoimagen que no puede traer nada fantástico al mundo porque no tiene implicaciones mayores. Con tal perspectiva, la relación causa-efecto se vuelve evidente. Claro que no me siento así cuando programo, cuando resuelvo problemas, por decirlo en términos simples me siento competente, y los resultados se acoplan a la perspectiva.


La autoimagen debe cambiar por necesidad, por utilidad. Es una herramienta pragmática, así como lo es la inteligencia, la elegancia e inclusive la violencia, la importante diferencia entre tales herramientas es encontrar el momento apropiado para aplicar cada una de estas. A veces se precisa un martillo y en otros casos un desarmador. Pero en nuestra especie existe una barrera importante a utilizar la autoimagen de tal manera, nosotros estamos gravemente engranados es la continuidad de la identidad. Pensamos que continuamos siendo la misma persona que fuimos ayer, a veces la misma que hace una década, lo cual es bastante lejano a la realidad objetiva y subjetiva. No persiste la manera de pensar ni de actuar como absoluto, pero sí la ilusión de la identidad. Habiendo dicho eso, existen fenómenos cognitivos altamente populares como la profecía autorrealizable y el efecto placebo, siendo ambos lo suficientemente efectivos como para considerarse factores relevantes. Quizás a través de los mismos es como la autoimagen influencia algo tan crucial como lo es la motivación dentro de la meta que me interesa lograr. Además, no siempre he tenido la idea de que solo soy alguien más que va por ahí intentando tener una vida tranquila. Y en su tiempo rendía resultados, así que quizás lo apropiado es repasar qué era exactamente lo que traía tan buenos resultados.


Habiendo dicho todo lo anterior, es prudente repasar mi historial. No es… acertado clasificarme como cualquier otra persona. Biológicamente si, pero cognitiva e ideológicamente no, las cuales son varias veces más importantes que la biología. Desde mi estilo de resolver problemas, la toma de decisiones en general, el rechazo ubicuo de las corrientes culturales, la ridiculización de las creencias sobrenaturales y de las atribuciones absurdas hacia la gente. Necesito verme de manera que resalten mis virtudes, mis virtudes distintas, complejas, asombrosas inclusive. Sólo así lograré mi meta y podre proseguir con el resto de los proyectos. 

 



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