1. Energia Limitada
Son pocas las veces en mi vida donde he llegado al límite de mi capacidad. Con ello me refiero a que no me es posible progresar más en el mismo contexto, simplemente mi cerebro no da más. Habiendo dicho eso, es una problemática mayor ahora que estoy libre de progresar en mis proyectos, llegó a una saturación personal y eso interfiere con mis planes. No me queda más que contemplar los límites de mi forma y de mi propia mortalidad. Que fastidio. Sin embargo, los deberes crecen, jamás se acaban.
Aunque quizás he enfatizado mucho la mente, mi cuerpo también se cansa. Mis manos, al tocar el piano con mi casual obsesión, sienten grave estrés en sus tendones. Aun siento el estrés pulsar por la práctica de hoy. Mi atención se ha enfocado mucho a ese tipo de desgaste del día a día. Siento que me puedo hacer más fuerte, por supuesto, tengo por lo menos 20 años más antes de una inevitable degradación en todos menos en los contextos más predispuestos para mi biología. Aunque mi cuerpo se canse, aun tengo ganas de seguir. No es una urgencia ni presión por el tiempo. Más bien es un tipo de enojo, e indignación con el que constantemente cargo, quizá sea mejor describirlo como mi orgullo y una aflicción sobre el mismo. Quizás ni sea orgullo, quizá es más bien lo que se conoce como la voluntad al poder, una disposición humana que nace de la mente para demostrar estatus y capacidad. Distinta al impulso a imponer con el que cargan todos los animales, no cualquiera tiene voluntad al poder. No es común que me sienta retado, de ahí que constantemente busco problemas que resolver. Sin embargo, al sentirme retado cambia mi pensamiento contundentemente. Es una sensación interesante, es a la vez el reconocimiento de una derrota, pero al mismo tiempo es el reconocimiento de que puedo hacer más que el obstáculo. Hace mucho que no respiro con tal intensidad, me hace sentir con vida. Digamos que me hacía falta inspiración para cruzar el umbral hacia el futuro que mi pasado siempre imagino. No podría ser más feliz que dentro del enfrentamiento contra un reto digno, aunque fuese temporal.
Shodai le llamaba a su constante misión el desafío digno y entiendo por que lo seguía a cada momento. En el desafío digno no hay sufrimiento, no hay pasado ni futuro, solo hay momento, sudor, dolor, calor o frío. No me duele la idea de morir, de dejar de ser. No me importa perder todo lo que soy y lo que tengo, todo va con el propósito de seguir luchando contra un desafío digno. Lo que sí es una molestia y un inconveniente es que no puede ser ‘yo’ quien lleve el desafío digno eternamente, aunque con certeza lo disfrutaría cada instante… una infinidad de problemas que resolver, eso sería… lo ideal. Ningún universo tendría la extensión temporal para cansar mi gusto. Pero los humanos no vivimos más que unos cuantos patéticos años y en mi reconocimiento de esa mortalidad, he saturado cada instante de problemas que resolver. Desde antes de despertar hasta después de dormir. El problema de la identidad, de la percepción, de la realidad me han mantenido entretenido hasta ahora. Pero uno no puede resolver el mismo problema una y otra vez infinitamente, pues eventualmente llega a estar resuelto, ya sea por probabilidad o por certeza de una toma de decisiones ideal. Ahora el problema yace en cruzar el umbral de hombre a caballero. Pronto la meta dejará de ser ser y se convertirá en hacer. Una máquina, real o conceptual que resuelva problemas en mi ausencia, no es lo mismo que tener el gusto de estar presente, pero es la única alternativa.
Muchas cosas pasan por mi mente, he entrado en un proceso mayor de imaginocepcion positiva. Es decir, ‘pensar positivo’ pero en extremo. Poco a poco siento mis virtudes volver. En realidad hace mucho que no escribo tanto. Creo que esta será la primera de mis anotaciones personales que liberó al mundo. Normalmente este tipo de pensamientos me los reservaria para mi categorización personal, pero quizá es momento de soltar un poco mi gusto por la privacidad. De cualquier manera, dudo que esto vaya a ser entendido, nadie tendría suficiente dedicación para entrar en una mente tan compleja con intenciones de entender, por lo menos nadie en su sano juicio, pues hay riesgos mayores. El estar expuesto a palabras e ideas es estar literalmente conectado con otra persona, pues todos somos repositorios de ideas pero pocos estamos hechos de ideas.
Que interesante reflexion! Como lo señalas, la voluntad te llevara a donde desees, sigue adelante y mucho exito.
ResponderBorrarGracias por tu comentario y por el tiempo de leerme. Es mi esperanza que la anotación te sea de utilidad de alguna manera.
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